Ansiedad. Cómo y dónde se origina y sus síntomas

¡Hola mi querido/a ansioso/a! ❤

Hoy quiero hablarte más detalladamente sobre cómo y dónde se origina la ansiedad y cuáles son los síntomas que la acompañan.

Pienso que es interesante saber cuál es el proceso de la misma para comprender un poco mejor de que manera actúa nuestro cuerpo y porqué.

Antes de nada quiero dejar claro que yo no soy ni psicóloga ni psiquiatra. Todo lo que aquí te explico está sacado de diversas fuentes, de todo lo que he leído durante estos años y de mi propia experiencia personal.

En psicología se suele emplear el ejemplo del león porque creo que es el más fácil de visualizar y comprender. Así que sin más preámbulos vamos con la explicación.

Imagina que vas tranquilamente caminando por la calle y de repente te das de bruces con un león. Te encuentras frente a una situación de peligro real donde este enorme felino es un estímulo que percibes a través de tus ojos. Esta imagen va a parar a tu cerebro, más concretamente a la amígdala cerebral, lugar donde se procesan y almacenan las reacciones emocionales. Automáticamente se pone en marcha el córtex prefrontal, que es la zona donde se coordinan los pensamientos. Y acto seguido la célula más primitiva del cerebro se acciona provocando la ansiedad, liberando en el organismo gran cantidad de adrenalina y noradrenalina. Mientras este proceso se lleva a cabo en el cerebro, al mismo tiempo, el corazón comienza a bombear sangre más rápidamente, la respiración se acelera y la musculatura se contrae, entre otras cosas. Y la suma de todo esto provoca como respuesta inmediata la lucha o huída frente a dicho estímulo.

Este sería el proceso habitual que llevaría a cabo nuestro organismo ante circunstancias de peligro reales.

Y bien, pero ¿qué pasa cuando nos topamos con una situación donde el estímulo que visualizamos es inexistente? ¿Dónde este estímulo, este león famélico, únicamente se halla en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos?

Pues lo que pasa es que todo este proceso que te acabo de describir con anterioridad se genera con mayor facilidad, hace que se mantenga en el tiempo nuestra capacidad para responder, el miedo se apodera de nosotros y creemos fervientemente que algo malo nos va a ocurrir. Por consiguiente esto provoca que tengamos pánico a padecer otra crisis y es lo que termina desencadenando el trastorno de ansiedad generalizada.

Resumiéndolo muy brevemente, la ansiedad es ese susto que nos llevamos frente a la presencia de un peligro real e inminente y el trastorno de ansiedad generalizada es cuando ese susto y los síntomas que le acompañan perduran en el tiempo.

Y ahora, ¿qué es lo que le sucede a nuestro cuerpo en ese momento en el que la ansiedad comienza a apoderarse de nosotros?

Son diversos los síntomas y varían en función de la persona que está padeciendo la crisis. Son los siguientes:

  • Hiperventilación, ahogo, dolor u opresión en el pecho.
  • Frío/calor, sofocos, palpitaciones.
  • Mareo, vértigo, temblores.
  • Náuseas, dificultad para tragar, cólicos, diarrea.
  • Fatiga/cansancio, calambres, entumecimiento, debilidad.
  • Sensación de irrealidad, despersonalización.

Y con todo esto aparecen pensamientos catastrofistas, angustia, inquietud, miedo a perder el control o volverse loco y miedo a morir.

Pese a que la lista parece interminable, tranquilo/a, de verdad. Sé que cuando te sobreviene la crisis lo pasas tremendamente mal y piensas que no puede haber cosa peor sobre la faz de la tierra. Todo va a ir bien. Sé que me estoy metiendo en el topicazo de los psicólogos y psiquiatras, pero es que tienen razón cuando dicen que nada malo te va a suceder. ¿Qué lo pasas fatal durante un rato? Sí. Pero eso es todo. Hay que dejar que pase la tormenta para que después llegue la calma.

Lo único que te puedo decir y aconsejar es que no esperes más y busques la ayuda de un buen terapeuta cercano a ti, que te inspire confianza y con quien congenies. Ya que va a ser tu guía y él o ella te enseñarán a gestionar tu estrés y te alentaran a que trabajes diariamente en ti para que poco a poco, no recuperes tu vida anterior, sino ¡qué la mejores!

Mucho ánimo y ¡no tires la toalla! Tu estado actual solo es un aviso para que cambies tu estilo de vida. Esto último te lo argumentaré en un próximo post. Suerte 😉

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