El porqué de mi ausencia durante estos meses

¡Hola querido/a ansioso/a!

Quizás te hayas preguntado porque desde que inicié este blog en Julio del año pasado me haya tirado seis meses en la sombra sin dar señales de vida. Hoy me dispongo a mitigar esa duda en caso de que la tengas.

Resulta que poco después de la última publicación mi vida dio un giro de 180˚.

Un día estaba en casa e hice un “¡A la mierda!” MUY grande. Ya no podía más. Hablando mal y pronto se me habían hinchado los cojones de querer hacer un montón de cosas y no poder llevarlas a cabo por mi estado anímico y mi cóctel de síntomas.

Así que un sábado por la tarde me decidí a coger el bus e irme hasta la otra punta de Barcelona, que son aproximadamente unos 40/45 minutos de trayecto teniendo presente que yo vivo en otra punta de la ciudad.

Tengo que aclarar que hacía un año que pisaba la calle lo justo y necesario y por los alrededores de mi casa. El transporte público hacía cosa de dos años que no lo cogía. Con lo que para mí este viaje significaba mucho y era toda una hazaña dadas mis circunstancias.

Pese a que me equipé con mi mejor música, el ruido de mis pensamientos sobrepasaba con creces la misma. Y fue así como empezó la retahíla y el bombardeo: “Me duele el estómago ¿Y si me empieza a doler más y me entra la ansiedad? Intentaré no pensar en ello…” “¡qué dolor de espalda! Porque será la espalda ¿no? A ver si es otra vez el riñón ¡y me da un cólico en medio de la calle, sola y lejos de mi casa! Bueno, tranquila, todo irá bien.” Esto es tan solo una pequeña muestra de lo que estuvo pasando por mi cabeza durante el recorrido.

Y llegué a mi destino. Cuando bajé del autobús no sentía los pies tocar la acera. Incluso noté como se me iba un poco la cabeza. Es como si hasta ese momento hubiera vivido mi vida desde un segundo plano y esa tarde llevara puestas unas gafas de realidad virtual. Fue entonces cuando fui consciente de que me encontraba en a tomar por culo de mi casa y sin más compañía que la de mis ya conocidos síntomas.

Comencé a andar a una velocidad moderada y aquel sitio, por el que antaño había paseado hasta el hartazgo, ahora me parecía totalmente nuevo. No lo recuerdo muy bien, pero quizá estuviera dando vueltas una cosa de media hora, una hora a lo sumo.

De nuevo en casa, la experiencia había sido…extraña.

Hubo momentos en los que había llegado a sentirme hasta bien, pero he de reconocer que la mayor parte del tiempo estuve en tensión y esto me pasó factura al día siguiente porque pareciera que hubiera corrido una maratón.

Tampoco quise tomármelo como una proeza. Eso no quiere decir que no tuviera mi mérito, que lo tenía, pero no podía evitar que rondasen por mi cabeza las palabras que, un año atrás, nos dijera el psicólogo de una terapia de grupo para la ansiedad a la que asistí:

“No se trata de que os de un arranque de valentía y después no hagáis nada más en semanas. Se trata de que os marquéis pequeños objetivos que ahora os cuesta llevar a cabo en función de vuestra situación e ir enfrentándoos a ellos poco a poco, superándolos y marcándoos de nuevos. De nada me vale que un día os envalentonéis y hagáis una heroicidad, que tres días más tarde lo repitáis, os entre ansiedad y no queráis volver a salir en mucho tiempo.”

Esto es muy cierto. Realmente es así. Sobre todo cuando estás muy mal como era mí caso entonces. Aun así no me rendí y me fui marcando un objetivo detrás de otro. Haciendo las cosas aunque me diera pavor.

En mes y medio ya no era la misma. No me lo podía creer. Por eso, al pasar de golpe y porrazo de estar aletargada en mi casa a tener una vida tan activa, me aparté del blog. Reconozco que lo lógico hubiera sido plasmar ese cambio sobre la marcha, pero en aquel momento no me apetecía nada. Lo único que quería era aprovechar al máximo las 24h del día, sacarle el mayor partido al verano, al buen tiempo, a las horas de luz.

Y podrás preguntarte “¿Y cómo es que has decidido retomar el blog de nuevo? ¿Por qué ahora?” Pues mira, porque como siempre digo, en esta vida cada cosa llega cuando tiene que llegar y estos seis meses han sido una vorágine de sentimientos, sensaciones y emociones reencontradas. He tenido mi tiempo y mi espacio para ver todos los cambios que me han sucedido desde otra perspectiva. Para parar, coger aire y recobrar el aliento de nuevo. Para hacer un balance de la situación y seguir adelante en mi camino. Y esto me ha hecho ver que tengo la necesidad imperiosa de compartirlo contigo, tu, mi querido ser ansioso. Para que veas que con fuerza de voluntad, actitud positiva, ganas de cambiar las cosas y ayuda puedes salir de ese bucle en el que te ves inmerso.

Más adelante seguiré ahondando en este cambio radical que estoy experimentando porque ¡esto todavía no se ha acabado! ¡Aún queda un largo camino por recorrer! Y espero y deseo que sigas ahí, acompañándonos mutuamente en esta historia que compartimos de un modo u otro.

¡Muchas gracias por tu compañía ansioso/o mío/a!

Nos leemos en el siguiente post.

 

Akane Kurihara

ansiosa y agorafóbica

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s