Ansiedad ¿Enfermedad? ¿Tiene cura?

¡Hola querido/a ansioso/a!

Hoy vengo a hablarte sobre la controversia que se genera alrededor de si la ansiedad es una enfermedad y, por ende, si ésta tiene cura.

Lo primero lo habrás escuchado o leído en reiteradas ocasiones y lo segundo seguro que también.

Que no te vendan el trastorno de ansiedad como una enfermedad porque NO lo es. El trastorno de ansiedad es un desorden mental por el cual la persona tiende a preocuparse en exceso por las cosas que le suceden y las cuales no suele poder controlar. Así como definición rápida a grandes rasgos.

El denominar esta alteración como enfermedad lo único que hace es confundirnos. Es por eso que al pensar que estamos enfermos y que tarde o temprano nos vamos a curar lo único que conseguimos es generar en nosotros un estado de impaciencia y frustración.

Cuando pasamos de padecer ansiedad a un trastorno de la misma tenemos la sensación de que esta situación nos ha sobrevenido de la noche a la mañana y, que del mismo modo que un día vino, otro se irá. Esto llega a un punto, cuando vemos que no avanzamos, que nos paraliza y guardamos la esperanza de que nos terminaremos curando. También hace que, en cierto modo, pongamos una fe ciega en la medicación y que cuando llega el momento de retirarla y los efectos secundarios nos acechan, pensemos que eso es que vamos a estar mal toda la vida y que tendremos que medicarnos hasta el fin de nuestros días.

Vamos por partes.

Primero de todo has de tener muy claro que la ansiedad no llegó un día a ti como castigo divino. A través de una actitud determinada y reiterada frente a la vida, de cómo has actuado y como te has sentido en consecuencia, ese suma y sigue ha hecho dar forma a tu ansiedad y retroalimentarla. Con lo cual hablamos de meses o años más bien. Por eso has de ponerte a trabajar ya en ti. Por desgracia nadie tiene una varita mágica que nos quite estos pensamientos, sensaciones y síntomas del cuerpo.

Después, el tema de la medicación ya es algo muy personal que ha de tratar un psiquiatra y es que cada persona somos un mundo y vemos y vivimos la ansiedad de manera totalmente distinta. A cada cual nos afectan las mismas situaciones, situaciones de nuestro día a día, de diferente manera.

Otro día te explicaré mi experiencia con la medicación y me explayaré en darte mi opinión sobre el tema.

Lo que quiero que entiendas y te lo digo porque yo he pasado por esa fase, cuando estás tan mal y ves tu futuro tan incierto, agarrarte a un clavo ardiendo como es el que alguien te diga o leas que no te preocupes que te vas curar, créeme, no te ayuda en nada. Porque tus expectativas se disparan y te quedas ahí, inerte, pensando que un día te curarás y ya no volverás a sentirte así ni a tener una crisis más.

Siento decirte que esto no funciona así. Y es que no te quiero mentir. Es como decirte que si tienes sobrepeso puedes seguir comiendo hidratos de carbono refinados que algún día bajarás los kilos que te sobran. No. Todo requiere un esfuerzo y como te he dicho en contadas ocasiones se trata de trabajar día tras día en ello. Yo no te voy a decir que te curarás. Pero sí te puedo decir que aprenderás a convivir con ello porque forma parte de ti, de lo que tú eres y que cuando empieces a llevar la vida que realmente quieres, la ansiedad, los síntomas, sensaciones y pensamientos catastrofistas, pasarán a un segundo plano.

Ya sé que no te gusta leer esto que te digo, que es más fácil que te digan lo que quieres oír, pero es que eso no te va a ayudar y recuerda que lo sé y te entiendo porque yo estoy pasando por lo mismo que tu. Si ahora no lo ves así, tranquilo/a, tómate tu tiempo.

Aprende a ser paciente contigo mismo que todo llega cuando tiene que llegar. No te pongas fechas en plan “en un año tengo que estar al 100%” porque esto tampoco te beneficia.

Con la ansiedad una de las cosas que vas a aprender es a vivir al día y a hacer planes a corto plazo. Ponte pequeños objetivos e intenta que las expectativas también lo sean. Yo esto último todavía he de trabajarlo, porque si te las pones muy altas, cuando te llevas la hostia, la caída es más heavy, cuesta más levantarse y se tiene tendencia a retroceder más en el camino andado.

Por eso, lo dicho, no desesperes que todo llegará y ves poco a poco, sin prisa, pero sin pausa. Pasos cortos, pero seguros.

¡Ánimo!

Nos leemos en el próximo post.

 

Un día como otro cualquiera

¡Hola mi querido/a ansioso/a!

Pues como no tot son flors i violes, como decimos aquí en Cataluña, es decir, que no todo va a ser jiji, jaja, juju. Ya hace semanas que estoy pasando por una rachilla mala y hoy vengo a “descargar” un poco, que también tengo mi derecho como todo hijo de vecino.

Y te voy a ser sincera, lo que menos me apetece ahora mismo es ponerme a escribir para el blog, pero es precisamente en estos momentos cuando hay que obligarse a hacer cosas porque si no entras en una dinámica nada beneficiosa. De lo único que tengo ganas cuando me encuentro así es de aislarme del mundo y de que éste me deje en paz. Esto último no está mal hacerlo de tanto en cuando, sin embargo, no hay que cogerlo como costumbre y que se convierta en una rutina porque te vas encerrando cada vez más y ya la hemos cagao. Y entrar se entra muy fácilmente, pero salir…ya es más complicado.

Bueno, pues te cuento un poco como ando.

Digamos que llevo metida en un constante arranca-para desde los últimos cuatro años. La cosa funciona tal que así.

Me harto de llevar la vida aletargada que llevo y empiezo una rutina paulatina de movimiento, es decir, de hacer cosas (fuera de casa, que dentro ya las hago). Salgo a la calle, voy de aquí para allá, voy a piscina…en este proceso mi estado anímico mejora, me siento más segura de mi misma, más feliz, con más fuerza, más vital, contenta y orgullosa de ir superando obstáculos y de repente, ¡plas! Mi cuerpo dice “hasta aquí hemos llegao.” Es como si me quedase al 10% de batería. Me encuentro muy cansada, tengo mucho sueño, a veces he de batallar para que no se me cierren los ojos, me duele todo el cuerpo, espalda, cervicales y articulaciones. Y todo esto pese a dormir mis siete u ocho horas de rigor. Me encuentro que he de ir tirando de mí.

Antes de que puedas pensar “eso es porque como llevas tanto tiempo sin moverte, al hacerlo de golpe el cuerpo no aguanta el ritmo.” No, no. Como ya he dicho es paulatino. Poco a poco que ya soy consciente de ello. Eso me pasaba al principio.

Sigo una alimentación sana y dentro de mis posibilidades todo lo orgánica que se puede. Me han hecho análisis y salen bastante bien. He tomado complejos vitamínicos y suplementos de hierro y la conclusión a la que llegan los expertos de la salud siempre es la misma, que todo es debido a mi estado ansioso. A que al estar más sensibilizada todo me afecta más que antes, como pueden ser los cambios de tiempo, los ritmos circadianos o mi propio estado anímico. También que me escucho demasiado y eso hace que todo se magnifique. Respecto a esto último voy a correr un tupido velo, por ahora.

Aunque esto pueda ser algo habitual en una persona normal, lo que no tiene sentido es que a mi este estado me dure ¡entre uno y dos meses!

Antaño me frenaba de golpe y me quedaba en stand by hasta que después de un tiempo volvía a echarle ganas, ya que cuando has estado unas semanas bien y te pasa esto (otra vez) tiendes a venirte abajo y vuelves a entrar en esa fase de letargo. Ahora lo que hago es seguir haciendo mi vida hasta donde puedo. Unos días hago más y otros días hago menos.

Cada vez que esto me pasa me frustro porque parece que entre en un bucle sin fin. No veo el día en el que pueda volver a trabajar de nuevo. ¿Quién va a querer contratar a una persona que va a estar faltando cada dos por tres? Este pensamiento me estresa mucho porque ansío ser una persona independiente y autosuficiente y parece que no vaya a llegar nunca ese día.

A finales de este mes tengo visita con mi reumatólogo para que me hagan las pruebas para la fatiga crónica. Por descartar, porque yo ya no sé qué pensar, de verdad. Esta situación me preocupa y necesito respuestas de algún tipo. Necesito saber con certeza a que se puede deber que yo no termine de llevar un día a día normal, como antes.

En fin, por hoy lo dejo aquí y ya te iré informando a ver qué me dicen. Ánimo, que como puedes comprobar, no estás solo/a en el camino ❤

Carta de la ansiedad para ti

¡Hola!

Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia?

Digo, sé que te sientes fatal cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras mandarme a tomar por culo. Sé que si pudieras me matarías, sobre todo porque crees que soy yo la que te quiere matar o hacer daño, pero créeme, si no te he matado ya es que no lo voy a hacer.

No estoy aquí para hacerte daño, mucho menos para volverte loco. Creo que ya te lo he demostrado cada vez que hago acto de presencia en tu cuerpo. Armo un poco de barullo y te doy algún sustillo, pero al final del día sigues vivito y coleando y no te has vuelto majara.

Si pudiera, lo haría, pero esa no es mi idea.

El verdadero motivo por el cual te hago sentir todo eso es porque, hasta el momento, no había logrado encontrar otra manera de que me escuchases. Estabas tan ocupado tratando de ser el mejor y de demostrarle a los demás que eres digno de ser amado que no escuchabas mis pequeñas señales.

¿Recuerdas aquel día que te dolió tanto la cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio y te pasaste más de media noche en vela? ¿O esa vez que sin razón aparente te pusiste a llorar como una magdalena?

Bueno, pues resulta que todas esas veces era yo intentando llamar tu atención para que me escucharas. Pero no lo hiciste. Seguiste con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar y actuar. Entonces intenté algo más fuerte. Hice que te temblara el ojo, que se te taparan los oídos, te sudaran las manos e incluso que te sentara mal la comida en más de una ocasión. Pero tampoco me quisiste escuchar.

Aunque, entre tú y yo, los dos sabemos que sentías mi presencia, es por eso que cuando te quedabas tranquilo, a solas contigo mismo, te empezabas a poner nervioso, como si algo te impidiera quedarte quieto. Te desesperabas porque no entendías con tu mente racional lo que estaba pasando y claro, con tu mente racional no me ibas a entender.

Es por eso me he rendido y he decidido escribirte esta carta.

Y te felicito si estás leyendo lo que te digo porque eso significa que ya tienes el valor de escucharme y, créeme, nadie mejor que yo sabe de tu gran habilidad para evitarme y salir corriendo. Huyendo de mí como si te persiguiera una horda de zombies.

Como esas veces que me evitas y te distraes mirando la caja tonta o, peor aún, absorto metido en las redes sociales, viviendo las vidas de otras personas que ni conoces para no reconocer de una vez por todas que odias la vida que llevas.

O, como en otras ocasiones que con tres o cuatro cervecitas lograbas adormecer tus nervios e inquietud; y ni qué decir de esas otras “substancias” que más allá de adormecerte, te arrancan de esta realidad a la que no te quieres enfrentar.

Pero bueno, espero que ahora sí estés listo para encararte con tu realidad y escucharme por fin.  Que estés listo para aceptar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es. Sin máscaras, sin atajos, sin pretensiones.  Así que aquí te van las cosas como son.

Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo es que ya es momento de evolucionar. Necesitas hacerlo, no hay otra manera.

Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues por alguna razón, en realidad, no estás disfrutando de tu vida y no te sientes pleno.  Por eso yo estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide conectar con ella.

Estoy aquí para ayudarte a ver, precisamente, qué te impide entrar en contacto con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia.  Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque por ti mismo no te has dado cuenta que no estás siendo pleno y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes, mejor agradéceme que llegué y escúchame.

Y si realmente me escuchas, no tardarás en hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida, los harás de inmediato, claro, eso si realmente quieres sentirte bien de nuevo, todo depende de cuánto te quieras.  Y sé que sí quieres, pero por otro lado prefieres seguir en tu zona de confort, en lo “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.”

Prefieres seguir buscando la aprobación y aceptación de los demás, haciendo hasta lo imposible por llamar su atención; buscando seguridad en otras personas menos en ti; prefieres que los demás sean responsables de tu persona y no ser el responsable de ello, y claro, te entiendo, todos quisiéramos regresar al vientre de nuestra madre y despreocuparnos de todo.

Necesitas asumir que eres responsable de ti y que solamente tú me podrás escuchar, y cuando me escuches y yo vea que ya me hiciste caso, créeme que me iré.  Solamente tú puedes hacer que me vaya.

Y eso es algo muy importante que te quiero decir, en verdad me iré en cuanto vea que estás haciendo esos cambios en tu vida, cuando vea que estás en camino a tu evolución y que estás dispuesto a crecer y recuperarte a ti mismo.  Mientras no lo hagas… aquí seguiré.

En conclusión, si hoy estoy aquí, es porque me necesitas.

Necesitas de mi para modificar tu manera de interpretar tu realidad, la cual déjame decirte que está un poco distorsionada.  Necesitas deshacerte de creencias que no te ayudan y que nada más te limitan; necesitas perdonar todo ese dolor que guardas a tus seres queridos (y a ti mismo) y recuperar tu libertad interior.

Y sobre todo, necesitas de mí para hacer lo que te gusta de la vida, para ser tú mismo y perder el miedo al rechazo o abandono de los demás.

Necesitas de mí para ponerle límites a las personas que te hieren para que te armes de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!

¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando.  Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.

¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porque lo haces. Si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo y estoy aquí para pedirte que simplemente dejes de hacerlo.

Así es que ya sabes si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha sacado de tu equilibrio interior. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella. Si a los demás no les parece bien, es porque los estás retando y tarde o temprano te seguirán, y si no tendrán otra oportunidad, dásela.

El único control que puedes tomar es el de ti mismo, pero para recuperarlo, tendrás que aceptar que lo has perdido, y que dejes que yo me exprese, que salga a decirte con todos esos síntomas tan horribles que me inventé para decirte algo muy claro, pero si me reprimes y te distraes cada vez que llego no podré hablarte y vendré más fuerte.

Así es que la próxima vez que me sientas llegar, haz un alto, cierra los ojos, déjate sentir todo lo que te estoy diciendo, apaga tu mente racional por un momento, déjate llevar y entiéndeme.  Después, empieza el cambio en tu vida con acciones claras y específicas, y en menos de que te des cuenta, me iré.

Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago recuerda que no quiero hacerte daño, solo quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.

Y ya para terminar, ojalá que puedas verme como lo que soy: tú esencia.

Soy tú mismo gritándote con desesperación que me escuches por favor. Así es que hola, yo soy tú, hablándote desde el fondo de tu corazón, desesperado tocándolo para que me pongas atención, lo que sientes no es taquicardia, soy yo, tu esencia, que quiere salir de ahí. 

Con cariño, 

tú esencia disfrazada de ansiedad.

 

La llamaban ansiedad III

¡Hola mi querido/a ansioso/a!

Vamos a hacer muy rápidamente un breve repaso sobre lo dicho en los dos posts anteriores.

Cosas muy importantes a tener en cuenta si quieres comenzar a sentirte mejor e ir dejando a nuestra compañera de viaje en un segundo plano.

Primero, hacer un cambio de actitud y ver el lado positivo, no solo de tu ansiedad o tu situación, si no de tu vida en general.

Segundo, empezar a aceptar lo que te pasa y que así eres tú. Que la ansiedad forma parte de ti y has de amarla del mismo modo que amas cualquier otro rasgo de tu físico y/o personalidad.

Y tercero y no menos importante, buscar ayuda profesional. Sé que soy muy pesada con esto último, pero es que es vital que una persona cualificada y entendida en la materia te guíe en tu proceso de sanación. Si no te puedes permitir uno de pago, aquí en España, busca un profesional de salud mental en la Seguridad Social y/o, seas de donde seas, busca información sobre posibles entidades o trabajadores sociales que te ayuden a facilitarte un terapeuta acorde con tu situación económica.

Actualmente yo me estoy visitando con mi psicóloga de la Seguridad Social y estoy muy contenta, la verdad. Solo nos podemos ver media hora al mes, pero menos es nada. Y como tampoco me puedo permitir uno privado pues es con lo que trabajo. Y me va muy bien.

La cosa también radica en las ganas que tu tengas de involucrarte para contigo mismo. Quiero decir, que puedes estar yendo semanalmente a visitar a tu psicólogo/a y no seguir ni una de las pautas que te propone en cada sesión. Tienes que tener claro que esto es un trabajo en equipo y que no solo se basa en ir a hacer acto de presencia una vez por semana, decirle que sí a todo y después salir de consulta y no hacer nada hasta la próxima vez que os veáis. Esto va sobre ti y nadie más. ¿Qué no es fácil? Pues no, no lo es. Sobre todo porque cuando vas al psicólogo/a has de ser consciente de que va a salir mucha mierda. Cosas que dejaste enterradas, cosas que te hicieron daño. Vas a llorar, te vas a enfadar, te vas a retraer, vas a escuchar muchas cosas que no te van a gustar. Pero a medida que vayas avanzando te vas a sentir como si te quitaran una losa de encima. Por todo esto es vital que la relación con tu terapeuta sea de extrema confianza y con quien te sientas a gusto. Si no es así búscate a otro/a. En serio. Es muy importante que te sientas bien porque estas explicando a una persona ajena cosas muy íntimas sobre ti.

Soy consciente de que no te lo he pintado muy bien, pero es que yo no te voy a mentir. Cada vez que vayas al psicólogo se van a remover cosas dentro de tu ser, pero eso es muy bueno, créeme. Necesitas despojarte de tus lastres para poder avanzar mejor, más ligero y seguro.

Otra cosa que te recomiendo es leer sobre el tema. Pero sin obsesionarte. No está mal que te des una vuelta por Google de vez en cuando. Existen infinidad de páginas, blogs y foros sobre la materia. Sin embargo ¡OJO! en cuanto a intercambiar impresiones con personas que estén en tu misma tesitura. Esto puede ser un arma de doble filo, sobre todo si estás muy mal. Ya que si eres muy negativo y/o pesimista sobre el tema, también se da el caso que sufres de depresión y hablas con una persona que esté igual o peor que tú, te va a perjudicar más que beneficiar y eso no interesa.

Como te dije en el pasado post, relaciónate con personas que te complementen, que te sumen y que te ayuden en tu crecimiento personal.

En cuanto a lo de leer, a continuación voy a hacerte una pequeña lista de lecturas indispensables a mi buen ver.

Muchas de ellas me las recomendó la psicóloga con la que trabajé años atrás y que me han hecho cambiar muchísimo mi forma de pensar y de ver las cosas. Incluso se puede dar el caso de que ya conozcas algunos de ellos.

Louis L. Hay

  • Usted puede sanar su vida.

También te recomiendo el documental con el mismo nombre y que podrás ver en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=VZpeK-4u86U&list=PLB78FCFDA8775229E

  • Ámate a ti mismo: cambiarás tu vida.

Libro de ejercicios de Usted puede sanar su vida.

  • El poder está dentro de ti.

Segunda parte de Usted puede sanar su vida.

Desde luego Louis es mi favorita con diferencia. Fue todo un descubrimiento (creo que todos los que conocen sus obras pensarán lo mismo que yo). Simplemente es genial. Me encanta como habla, lo que dice, como lo dice y lo fácil que se ve a través de sus cálidas palabras. Te la recomiendo muy mucho. Sus libros son todo un referente para mí y me los he leído en contadas ocasiones. Tiene muchos más. Así que si te gusta ya sabes 🙂

Wayne Dyer

  • Tus zonas erróneas.

Este libro tendría que ser un básico en tu estantería. Pero también te digo que es una lectura para la que hay que estar preparado y tener la mente muy abierta porque si no todo lo que leas va a ser como si rebotase en una pared y saliera disparado hacia afuera de nuevo. Es un manual denso, que hay que leer poco a poco, sin prisas, de manera ordenada (al menos en la primera lectura) y estar preparado porque te va a hacer ver cosas de ti mismo, de los demás y de ti para con los demás que seguramente no te van a gustar. Por eso, desde mi humilde opinión, para leer este libro has de tener cierta fuerza y apertura mental. Del Dr. Dyer te puedo recomendar unos cuantos más, en realidad, cualquiera de sus libros te va a aportar muchas cosas, pero este es el primero que te aconsejo leer. También te recomiendo esta película suya, El cambio, y que podrás ver en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=OCqe8pnYoaU

Bernardo Stamateas

  • Gente tóxica.
  • Emociones tóxicas.

Estos dos libros son geniales y además se leen muy bien. También te ayudarán a ver muchas cosas de ti que quizás no tenías presente.

Robin Sharma

  • El monje que vendió su Ferrari.

Este libro me encanta. Muy inspirador. Por eso lo veo también un indispensable. Lectura clara, concisa y rápida.

María Jesús Álava Reyes

  • La inutilidad del sufrimiento: claves para aprender a vivir de manera positiva.

Otro gran libro que no te va a dejar indiferente y que te va a hacer ver que estar constantemente preocupado no sirve absolutamente para nada.

Creo que por ahora, con esta lista que te he facilitado, ya puedes ir haciendo. A mí me han ayudado mucho y son libros que a día de hoy me sigo leyendo porque siempre te aportan algo nuevo con cada re-lectura.

Ten en cuenta que la vida es un aprendizaje constante y siempre hay cosas que mejorar o cambiar.

Espero que te animes con alguno de ellos. Yo empezaría por el de Usted puede sanar su vida de Louis. Sé que te encantará.

Deseo de corazón que toda esta información te haya sido de utilidad.

¡Nos leemos en el próximo post!